Si Frieren es tu anime favorito, tu alineamiento político es el Libertarismo de la Tercera Edad (o "Elvismo"). La serie emana unas vibras de "no me despiertes antes de las doce y no me pongas impuestos por mi colección de hechizos inútiles" que son pura ideología de libre mercado temporal. Frieren es la heroína liberal definitiva porque entiende que el Estado, los imperios y las fronteras son solo un parpadeo en la vida de un elfo; lo único que importa es la libertad individual de perder cincuenta años buscando un campo de flores azulitas. El fan de Frieren es esa persona que cree que la burocracia es una pérdida de tiempo precioso y que la verdadera soberanía consiste en vivir en una caravana mágica, acumulando capital en forma de grimorios de dudosa utilidad y negándose a participar en cualquier sistema que exija puntualidad.
Entrando en spoilers, la serie se convierte en una sátira de la regulación estatal durante el arco del examen de magos de primera clase. Ver a Frieren, que es básicamente una deidad de la magia, tener que someterse a una prueba burocrática organizada por la Asociación de Magia Continental es el sueño húmedo de cualquier crítico de las licencias profesionales. Para un fan de Frieren, Serie (la elfa milenaria que dirige la asociación) representa el elitismo meritocrático y el control institucional, mientras que Frieren representa el conocimiento descentralizado y el "hágalo usted mismo". La serie nos dice que el poder no debería estar certificado por un carnet oficial, sino por la capacidad individual de apreciar la magia "común" y de derrotar demonios (que son básicamente psicópatas biológicos incapaces de entender el contrato social) usando solo la astucia y una gestión eficiente de tus propios recursos.
Finalmente, el trasfondo de la serie con la muerte de Himmel y el viaje hacia Aureole refuerza la idea de la responsabilidad individual sobre el legado colectivo. Frieren no viaja para salvar el mundo otra vez (eso ya es "trabajo hecho"), sino para cumplir un deseo personal de cerrar su propio "prolongado" duelo. Si te gusta esto, tu alineamiento es el de un "Libertario de la Memoria": alguien que cree que la sociedad no es un conjunto de leyes impuestas, sino una cadena de favores y recuerdos entre individuos libres. Tu política es la de "vive y deja vivir (durante mil años)": confías más en la palabra de un enano borracho o en el recuerdo de un héroe que en cualquier decreto real, y consideras que el mayor acto de rebeldía contra el sistema es, simplemente, caminar muy despacio y pararse a mirar todas las estatuas del camino.