Si Saint Seiya es tu anime favorito, tu alineamiento político es el Conservadurismo Tradicionalista (en su vertiente de "Monarquía Teocrática y Sacrificio por el Status Quo"). La serie emana unas "vibes" de que la jerarquía es sagrada y que tu lugar en el mundo está predeterminado por las estrellas (literalmente). Es el sueño de cualquier defensor de las instituciones milenarias: un sistema donde los caballeros de Bronce son la clase obrera que recibe todos los golpes, mientras que los de Oro son la élite aristocrática que vive en áticos de mármol. En el diagrama de Nolan, estás abajo a la derecha porque crees que la libertad individual es secundaria frente al deber divino y que la estructura social de las "12 Casas" es perfecta, solo que a veces hace falta una purga interna para quitar a los "malos gestores".
La saga del Santuario es la representación definitiva de una guerra civil institucional. El conflicto no es para abolir la monarquía de Atenea y fundar una democracia en Grecia, sino para decidir quién es el "regente" legítimo. Saga de Géminis es el dictador militar que tomó el poder mediante un golpe de estado y el uso de la fuerza, mientras que Seiya y sus amigos son los leales legitimistas que quieren reinstaurar a la reina de derecho. Si te gusta esto, probablemente creas que el mundo solo funciona cuando hay un líder místico en la cima (el Patriarca) y que cualquier intento de innovación social o cambio de régimen que no venga avalado por un dios es una herejía que merece ser castigada con un "Meteoro de Pegaso".
Finalmente, las sagas de Poseidón y Hades confirman este Conservadurismo de Preservación Extrema. Los villanos son siempre "globalistas radicales" que quieren resetear el mundo (inundándolo o sumiéndolo en la oscuridad eterna) para crear una utopía nueva. Los caballeros, en cambio, luchan desesperadamente para que el mundo se quede exactamente como está, con sus injusticias y sus sufrimientos, porque "así es como debe ser". El fan de Saint Seiya se posiciona como el guardián de las esencias: alguien que prefiere morir en una columna de hielo o perder los cinco sentidos antes que permitir que el orden tradicional se altere. Tu política es la de la "meritocracia del dolor": crees que el derecho a gobernar o a ser escuchado se gana a base de cuánto sufrimiento eres capaz de aguantar por la bandera de tu diosa.