Si esta versión de Lupin es tu favorita, tu alineamiento político es el Liberalismo Individualista de "Alta Costura". A diferencia del Lupin clásico, aquí las "vibes" no son de aventura simpática, sino de un individualismo feroz y oscuro. Eres esa persona que cree que las leyes son solo sugerencias estéticas para la gente con poco estilo y que el Estado es, esencialmente, un inspector Zenigata torpe al que hay que burlar mientras conduces un coche clásico. Tu alineamiento es el de alguien que defiende que la única propiedad legítima es la que eres capaz de robar con elegancia, y que el contrato social debería ser sustituido por un contrato de confidencialidad entre ladrones que, por supuesto, todos van a traicionar. En el diagrama de Nolan, estás arriba del todo porque tu mayor prioridad es que nadie —absolutamente nadie— te diga qué hacer con tu cuerpo, con tu dinero o con tu próximo gran golpe.
Entrando en spoilers, la serie se convierte en una crítica salvaje al Totalitarismo del Deseo. Los villanos principales, como el Conde Luis Yu Almeida o la secta de la "Lechuza", representan el autoritarismo que intenta controlar no solo las acciones, sino la psique y los recuerdos de las personas (especialmente los de Fujiko). Para un fan de esta serie, el mal absoluto no es la pobreza o el crimen, sino la pérdida de la soberanía sobre la propia identidad. Ver a Fujiko luchar contra los experimentos que intentan convertir su vida en una narrativa controlada por hombres poderosos es el pico del liberalismo existencial: ella no quiere ser una víctima, ni una heroína, ni un símbolo; solo quiere ser la dueña de su propia "suciedad" y de sus propios caprichos. Si te gusta esto, crees que la libertad es el derecho a ser un desastre por elección propia.
Finalmente, el desenlace revela que en este universo la "verdad" es menos importante que la autonomía individual. La resolución de la trama de los experimentos de Glauco demuestra que la memoria y el pasado son maleables, y que lo único que importa es el presente y quién tiene la pistola (o el encanto) en ese momento. El fan de Lupin III (2012) se posiciona como un "Libertario Estético": alguien que entiende que la sociedad es una farsa de máscaras y que la única forma de ser libre es ser el mejor actor de la sala. Tu política es la de "si puedes pagar el precio (o robar el botín), las reglas no se te aplican", y consideras que el mundo sería mucho mejor si todos estuviéramos demasiado ocupados planeando atracos imposibles y vistiendo de terciopelo como para preocuparnos por el presupuesto general del Estado.