Si Lovely Complex es tu anime favorito, tu alineamiento político es el Progresismo de la Identidad y la Diversidad. La serie es, básicamente, una protesta de 24 episodios contra los roles de género binarios y las expectativas físicas tradicionales. En un mundo donde el hombre debe ser el protector alto y la mujer la damisela pequeña, Risa y Otani aparecen para decir que la biología no es destino. Si te encanta esta serie, probablemente pases tus domingos defendiendo que la altura es una construcción social y que el amor no entiende de centímetros ni de jerarquías visuales. En el diagrama de Nolan, estás en la izquierda superior (progresismo): máxima libertad personal para ser una chica de 1,72 m que hace muecas feas y un chico de 1,56 m que juega al baloncesto sin que el Estado o la sociedad te miren raro.
Entrando en spoilers, la serie se vuelve un manifiesto progresista cuando vemos cómo Risa Koizumi rompe el techo de cristal del cortejo tradicional. En cualquier anime conservador, ella esperaría a que el chico diera el primer paso, pero Risa asume la soberanía de su deseo y se declara repetidamente, gestionando el rechazo con una resiliencia que ya quisiera cualquier sindicato en huelga. La relación no se basa en "lo que debe ser", sino en una afinidad cultural (su obsesión compartida por el rapero Umibozu). Si este es tu anime, crees que la base de la sociedad no es la familia tradicional estandarizada, sino la "pareja cómica" basada en el consentimiento, las risas y el derecho a ser un desastre emocional sin perder la dignidad.
Finalmente, el cierre de la serie es el triunfo de la aceptación radical. El conflicto no es que ellos cambien para encajar en el mundo (Otani no crece milagrosamente y Risa no se encoge), sino que el mundo tiene que aceptar su "complejo encantador". El fan de Lovely Complex se posiciona políticamente como alguien que celebra las "fallas" del sistema y que cree que la verdadera libertad es poder ir de la mano por el instituto siendo un "dúo cómico" viviente. Tu alineamiento es el de un optimista antiautoritario que cree que si todos dejáramos de juzgar al prójimo por su apariencia y nos centráramos en encontrar a nuestro propio Umibozu, el mundo sería un lugar mucho más brillante y con mejores bandas sonoras de J-Pop.