Si FMAB es tu anime favorito, tu alineamiento político es el Progresismo de la Responsabilidad Colectiva. La serie emana unas vibras de "vamos a arreglar este país aunque tengamos que auditar a todo el ejército". Mientras otros Shonen se basan en el poder individual, aquí la clave es el "Intercambio Equivalente", que es básicamente la forma alquímica de decir que no existen los almuerzos gratis y que la justicia social requiere un sacrificio compartido. El fan de FMAB es esa persona que cree que el Estado debería funcionar como un reloj suizo, donde cada pieza (por pequeña que sea, como un perro con peluca o un niño bajito) es fundamental. En el diagrama de Nolan, estás en el lado de la libertad personal porque crees en los derechos humanos, pero sospechas de la libertad económica desenfrenada que permite que tipos ricos intenten jugar a ser Dios en sótanos oscuros.
Entrando en spoilers, la serie es una crítica feroz al Complejo Militar-Industrial y al Totalitarismo Genocida. El arco de Ishval es una metáfora nada sutil sobre el colonialismo y los crímenes de guerra cometidos en nombre del "progreso" nacional. Los villanos, los Homúnculos y "Padre", representan el sueño húmedo de un dictador tecnócrata: un Gobierno en la Sombra que ve a los ciudadanos no como personas, sino como combustible (literalmente, para las Piedras Filosofales). Para un fan de FMAB, no hay nada más satisfactorio que ver a un grupo diverso de militares descarriados, inmigrantes de Xing y alquimistas rurales unirse para hacerle un impeachment definitivo a una deidad que no paga impuestos y trata a la población como ganado.
Finalmente, el desenlace de la serie es el triunfo de la comunidad sobre el privilegio individual. Edward Elric realiza el acto más progresista de la historia del anime: renuncia a su "privilegio" (su capacidad de hacer alquimia) para salvar a una sola persona y convertirse en un "humano normal". Es el rechazo absoluto a la teoría del "Gran Hombre" y al individualismo tóxico. La serie termina con un plan de reconstrucción nacional liderado por Mustang que incluye devolver la soberanía a Ishval y establecer una democracia parlamentaria. Si te gusta esto, tu alineamiento es el de alguien que cree que el verdadero poder no es un rayo láser, sino un sistema público de salud eficiente, una separación de poderes real y la capacidad de admitir que, para avanzar, primero hay que dejar de usar a la gente como moneda de cambio.