Si Death Note es tu anime favorito, tu alineamiento político es el Totalitarismo. La serie emana unas vibras de "el sistema judicial es demasiado lento y yo tengo una caligrafía excelente". Light Yagami no quiere reformar las cárceles ni mejorar la educación; quiere ser el servidor central de una red de justicia instantánea donde él es el programador, el juez y el verdugo. El fan de esta serie es esa persona que, en el fondo, cree que el mundo sería un lugar perfecto si todos tuviéramos un chip en la cabeza que nos fulminara al decir una mentira o al saltarnos un semáforo. En el diagrama de Nolan, estás en el sótano absoluto porque tu concepto de "orden" requiere que un adolescente con complejo de dios decida quién tiene permiso para seguir respirando mientras come patatas fritas con elegancia dramática.
Entrando en spoilers, la serie evoluciona hacia un Estado Policial Global basado en el miedo. A medida que Light (Kira) elimina a sus opositores, no solo mata a criminales, sino que empieza a ejecutar a agentes del FBI, a investigadores como L y a cualquiera que cuestione su autoridad moral. Si te gusta esto, tu alineamiento es el de alguien que apoya el "panóptico" absoluto: una sociedad donde la privacidad no existe porque "el que nada hace, nada teme", y donde la libertad de expresión termina donde empieza la sensibilidad del Gran Líder con libreta. La política de Kira es el sueño húmedo de un régimen totalitario: criminalidad cero a cambio de obediencia absoluta y un culto a la personalidad que haría que los dictadores del siglo XX parecieran aficionados al lado de un poster de Misa Amane.
Finalmente, el arco de Near y Mello y el patético final de Light revelan la gran mentira del fan autoritario: la creencia de que tú serías el que tiene la libreta y no el que tiene su nombre escrito en ella. El fan de Death Note se posiciona como un "Absolutista de Salón": alguien que valora la eficiencia sobre la ética y que cree que la paz social es un producto que se compra con la moneda de la libertad ajena. Tu política es la de "un solo hombre, un solo voto... y ese hombre soy yo". Al final, la serie nos recuerda que el poder absoluto corrompe absolutamente, pero para el fan de Kira, eso es solo un detalle técnico que se habría solucionado si Light hubiera tenido una conexión a internet más rápida y menos escrúpulos con su familia.