Si Bleach es tu anime favorito, tu alineamiento político es el Conservadurismo del Orden y la Jerarquía. La serie emana unas "vibes" de que el mundo solo funciona si hay una burocracia milenaria vigilando que nadie se mueva de su sitio. Ichigo Kurosaki empieza como un "rebelde" con el pelo naranja, pero su arco político es el de un autónomo que acaba trabajando para el Ministerio de Defensa del Más Allá. El fan de Bleach es esa persona que cree que la libertad está muy bien, siempre y cuando no rompas el "Equilibrio de las Almas", y que el sistema ideal es uno donde todos llevan uniforme, respetan los rangos y los problemas se solucionan con una cadena de mando clara y espadas de tres metros. En el diagrama de Nolan, estás abajo a la derecha porque prefieres la estabilidad de una estructura militar de 1,000 años antes que el caos de una revolución que cambie las reglas del juego.
La Sociedad de Almas es, básicamente, el sueño de un Estado Autoritario y Feudal. Tienen el Central 46, un órgano judicial secreto que legisla en un búnker sin transparencia alguna, y el Gotei 13, una organización militar que ejecuta sentencias de muerte por infracciones administrativas (como darle poderes a un humano). Si te gusta esto, probablemente creas que la "Ley y el Orden" están por encima de los derechos individuales; al fin y al cabo, toda la saga de la Sociedad de Almas ocurre porque el sistema decide vaporizar a Rukia por saltarse el protocolo. Los capitanes no son funcionarios elegidos, son una aristocracia guerrera que mantiene el statu quo a base de "Bankais" y tradiciones que nadie se atreve a cuestionar porque "siempre se ha hecho así".
El conflicto con Aizen y, más tarde, con Yhwach, termina de confirmar este alineamiento. Aizen es el "Despota Ilustrado" que quiere derrocar al Rey Espíritu porque el sistema actual es una mentira vacía; pero la serie lo posiciona como el villano absoluto porque intentar cambiar la estructura fundamental de la realidad es el pecado máximo. Yhwach, por su parte, es el radical que quiere abolir la muerte y unificar los mundos (un reset total), y los protagonistas luchan para evitarlo porque prefieren mantener el ciclo de vida y muerte tal cual está, con sus injusticias y sus distritos pobres de Rukongai incluidos. Tu alineamiento es el de alguien que prefiere un sistema rígido y estamental antes que la incertidumbre de un nuevo orden mundial, porque al menos en la Sociedad de Almas sabes que, si entrenas lo suficiente, algún día podrías ser tú quien dicte las normas desde la cima de la jerarquía.