Si AOT es tu anime favorito, tu alineamiento político es el Estatismo Paranoico de Supervivencia. La serie emana unas "vibes" de que la libertad individual es un lujo que no puedes permitirte cuando hay algo fuera intentando comerte. Aquí el contrato social no se firma con tinta, sino con la sangre de los que se alistan en la Legión de Reconocimiento. El fan de AOT es esa persona que, ante cualquier problema social, su primera reacción es proponer un muro más alto, una ley marcial y un presupuesto militar que represente el 99% del PIB. En el diagrama de Nolan, estás abajo del todo porque crees que los derechos civiles son un estorbo para la "supervivencia de la humanidad" y que un líder que grita mucho y se sacrifica es mejor que cualquier democracia parlamentaria lenta y aburrida.
La revelación de que el Gobierno Real borraba memorias y asesinaba inventores para mantener el statu quo es el sueño húmedo de un régimen Totalitario. Pero la serie sube la apuesta con la aparición de los "Jaegeristas", que básicamente convierten la isla de Paradis en una etnodictadura militarista bajo el lema de "entregar el corazón". Si te gusta esto, probablemente creas que el nacionalismo no es un sentimiento, sino un arma de destrucción masiva. El alineamiento aquí es el de "nosotros contra el mundo", donde la identidad colectiva es tan fuerte que cualquier disidencia interna se considera traición y se soluciona con una buena ración de cárcel o algo peor. Es la política de la "fortaleza asediada" llevada al extremo donde ya no importa quién tiene razón, sino quién queda en pie.
Finalmente, el Retumbar es la conclusión lógica del autoritarismo absoluto: para garantizar la propiedad privada y la seguridad de los míos, decido "desahuciar" al resto de la humanidad de la existencia. Eren Jaeger es el libertario que se volvió tan radical que dio la vuelta al diagrama de Nolan y se convirtió en el dictador más grande de la historia para "liberar" a su pueblo. El fan de AOT se posiciona como un "Nihilista de Fronteras": alguien que entiende que en un mundo de recursos finitos y odio ancestral, la única libertad económica es tener el pisotón más grande. Tu política es la de un tablero de ajedrez donde al final decides tirar el tablero por la ventana y prender fuego a la habitación para ganar la partida. Es el realismo político más deprimente posible, pero hey, ¡qué bien se ven las explosiones!